Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza;

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza.

Dios: Nuestro Dios intercede antes nuestras oraciones, enviándonos fuerza, tranquilidad y a sus ángeles, que nos acompañen en todas nuestras suplicas.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza.

En un año muy difícil y distinto a todos, encontrar un refugio un apoyo incondicional es una salvación al alma.

 

 

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza.

siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad.
Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos
y las montañas se derrumben en el mar.
 ¡Que rujan los océanos y hagan espuma!
¡Que tiemblen las montañas mientras suben las aguas!

Dios esta presente Siempre.

tenemos que recordarlo a diario, por mas que nuestras vida estén pasando un buen o mejor momento, Dios debe ser recordado y agradecido en todo momento.

Este Año 2020

Todos, deberíamos tener una consigna en común, para pedir por este año 2020, reflexionar al respecto y que todo pase, UNIR nuestras voces y plegarias a Dios para que pase esta  Pandemia única en la Historia, y pedir pro todas aquellas personas que de una u otra forma están padeciendo o sufriendo.

Pregunta: “¿Cómo es que Dios es nuestro refugio?”

Respuesta: ¿En qué piensas sobre la palabra “refugio”? Tal vez un imponente edificio con cerraduras en las puertas, tal vez una fortaleza de paredes gruesas, o tal vez algo tan simple como un toldo para mantenerte a salvo en una tormenta. Cualquiera que sea la imagen que se te ocurra, puedes estar de acuerdo en que un refugio es un lugar seguro. Cuando la Biblia describe a Dios como nuestro refugio, está diciendo que Dios es nuestro lugar seguro cuando necesitamos protección de algo.

Conocer a Dios como nuestro refugio nos permite confiar en Él con mayor libertad. No debemos temer a las situaciones o personas que amenazan nuestro bienestar, ya sea en un sentido físico o espiritual. No hay ninguna situación a la que nos enfrentemos que esté fuera del control de Dios, así que siempre el mejor lugar para estar es junto a Él. “Torre fuerte es el nombre del Señor; a él correrá el justo, y será levantado” (Proverbios 18:10).

Una pregunta que surge es ” ¿cómo hago para que Dios sea mi refugio?” Es fácil imaginar un refugio físico que nos proteja de algún peligro, pero ¿cómo podemos hacer que Dios — a quien no podemos ver — sea nuestro refugio?

David es un gran ejemplo de alguien que conoció a Dios como su refugio. En distintos momentos de su vida, David estaba huyendo de la gente que literalmente quería matarlo, pero siempre encontró seguridad en Dios. “En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio” (Salmo 62:7-8). Una manera fácil para hacer que Dios sea nuestro refugio es simplemente pedirle que lo sea. David dijo: “Derramen sus corazones ante él”; eso es lo que David hacía todo el tiempo. Derramó su corazón a Dios respecto a lo que estaba pasando en su vida y le pidió a Dios que interviniera a su favor. Cuando acudimos a Dios en busca de ayuda o protección, empezamos a conocerlo como nuestro refugio.

A diferencia de la fe de David, los líderes de Israel en los días de Isaías trataron de encontrar seguridad en otras cosas que no fueran Dios. En Isaías 28:15, el Señor los reprende por decir: “hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos”. Dios les ofrece entonces un verdadero refugio: “He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo” (Isaías 28:16-17. Podemos estar tentados a buscar seguridad en otras cosas que no sean Dios, pero tales cosas sólo pueden proporcionar una falsa sensación de seguridad. Dios es el único refugio real que encontraremos.

Dios es nuestro refugio. Sin embargo, eso no significa que Él nunca nos llevará a situaciones difíciles o peligrosas. Jesús condujo a los discípulos a una barca, sabiendo muy bien que se avecinaba una violenta tormenta; los discípulos estaban aterrorizados, pero Jesús, su refugio, calmó la tormenta (Mateo 8:23-27). Cuando estamos en la voluntad de Dios, podemos enfrentarnos con confianza incluso en las situaciones más peligrosas, porque Dios está con nosotros.

Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza.

En innumerables ocasiones, Dios condujo a los israelitas a batallas contra ejércitos mucho más poderosos que ellos, y, sin embargo, cuando confiaron en Dios y le obedecieron, siempre salieron victoriosos (ver Josué capítulos 6 y 8 para algunos ejemplos). Jesús nos dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

Sin importar nuestras circunstancias, el lugar más seguro para estar es siempre en el centro de la voluntad de Dios. Él promete ser nuestro refugio: “‘No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5-6).

 

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