Indígenas en Entre Rios, algo de Historia

Indígenas chaqueños en Entre Ríos, como llegaron y fueron colonizando el territorio 

Indígenas chaqueños en Entre Ríos, como llegaron y fueron colonizando el territorio 

Indígenas chaqueños en Entre Ríos, como llegaron y fueron colonizando el territorio 

Al momento de la fundación de la ciudad de Santa Fe Juan de Garay distribuyó mercedes de tierras e indígenas desde el arroyo Antonio Tomás al norte hasta el arroyo Doll al sur entre 8 de sus colaboradores que habían aportado recursos económicos a la expedición fundadora, quedándose también con una estancia. Las estancias otorgadas por estas mercedes comenzaron a ser ocupadas en 1574.

En 1662 el gobernador del Río de la Plata Alonso Mercado y Villacorta firmó un tratado de paz con tribus cayaguatáes, tocagües y vilos, que accedieron a cruzar el río Paraná y establecerse a dos leguas al sur de La Bajada.

Por disposición del cabildo de Santa Fe con fecha a 15 de julio de 1671 los tocagües pertenecientes a la encomienda del maestre de campo Francisco Arias de Saavedra fueron trasladados a La Bajada.

Entre 1726 y 1727 los payaguáes atacaron la región entre el arroyo Feliciano y La Bajada y la zona de adyacente a Santa Fe. En razón de esos ataques fue construido un fuerte en La Bajada en 1727. En 1730 debido a un nuevo ataque indígena, fueron construidos dos fuertes, uno en punta Gorda y otro al norte de La Bajada.

En 1778 se produjo la última invasión indígena a Entre Ríos, la que fue rechazada en marzo por el teniente gobernador de Santa Fe, Melchor de Echagüe y Andía.

Conquista y reducción de los indígenas entrerrianos

En 1603 el cacique guaraní Tamandayú del delta del Paraná fue donado por Hernandarias con su tribu como encomienda al capitán Víctor Casco de Mendoza, a quien el rey le otorgó ese año mercedes de tierras en las islas del delta de Entre Ríos.

El 25 de julio de 1615 Hernandarias fundó la reducción de Santiago de Baradero (provincia de Buenos Aires) con chanáes del delta entrerriano reunidos para establecer una encomienda real a cargo de padres franciscanos. En 1628 volvió a Entre Ríos para reemplazar el ganado perdido por los ataques charrúas en un levantamiento producido en 1621.

En 1624 el gobernador Francisco de Céspedes redujo a grupos chanáes entrerrianos y los trasladó a la confluencia del río Negro con el Uruguay, creando la reducción franciscana de San Juan de Céspedes, que desapareció hacia 1631.

En 1632 Hernandarias firmó un acuerdo de paz con el cacique charrúa Yasú que vivía en las cercanías de La Bajada del Paraná, reduciendo a los integrantes de su tribu, quienes permanecieron por un siglo en torno a La Bajada.

En 1662 el domínico Antonio Suárez (o Juárez) estableció la reducción de Yaguarí Miní (posiblemente trasladando la de la isla del Vizcaíno) en la zona de Puerto Landa sobre el arroyo Malo, departamento Gualeguaychú (disputado por historiadores uruguayos que la sitúan en una isla de ese nombre cerca de la del Vizcaíno), con 200 indígenas de la zona y otros provenientes de la reducción de Santiago de Baradero que habían huido de la viruela en 1651. En 1689 el corregidor del pueblo indígena de Santo Domingo Soriano, Juan de Brito y Alderete, llevó de Entre Ríos 300 chanás y charrúas a esa reducción y a la de Yaguarí Guazú ubicada sobre el río Gualeguaychú hasta 1715. El capitán Pedro Millán entre 1683 a 1685 trasladó la reducción de Yaguarí Miní a la isla del Vizcaíno.

Hacia 1664 existía un reducción charrúa en la zona de Sauce de Luna perteneciente a los mercedarios de la ciudad de Santa Fe. Estaba a cargo de un sacerdote llamado Francisco, nombre del que deriva el topónimo del arroyo Pay Ticú (padre Francisquito en guaraní) ubicado en sus cercanías.

El maestre de campo Francisco García Piedrabuena al frente de 1500 indígenas de las misiones guaraníes provenientes de la reducción de Yapeyú partió del río Guaviraví el 5 de noviembre de 1715 e ingresó a la actual Entre Ríos por las proximidades de las nacientes del río Gualeguay. Pasó por el área del salto Chico en una expedición punitiva terrestre contra los indígenas dominantes de la región: charrúas, bohanes y yaros, llegando hasta el arroyo Ñancay. El 31 de diciembre decidió retornar a Yapeyú a donde llegó el 23 de enero de 1716. Esta expedición fue documentada por el propio García Piedrabuena y por el capellán Policarpo Dufó. Mencionan que encontraron sobre el arroyo Calá 25 toldos de yaros y bohanes. Ese año y en 1718 se realizaron expediciones contra los minuanes en Entre Ríos.

Prehistoria de Entre Ríos; los primeros pobladores de nuestro territorio.
Prehistoria de Entre Ríos; los primeros pobladores de nuestro territorio.

En 1749 el gobernador de Buenos Aires, José de Andonaegui, ordenó al teniente de gobernador de la ciudad de Santa Fe, Francisco Antonio de Vera Mujica realizar una expedición contra los charrúas de la Banda Oriental y el territorio de Entre Ríos. El 23 de noviembre de 1749 Vera Mujica aprehendió 84 charrúas y el 8 de diciembre capturó otros 182. En una segunda campaña, el 29 de enero de 1750 logró la rendición de 339 charrúas, entre ellos los caciques MaigualenGleubilbe y Dóienalnaegc, quienes fueron trasladados a las cercanías del río Salado en Santa Fe, dando origen al pueblo de Nuestra Señora de la Concepción de Cayastá, fundado el 17 de septiembre de 1750 en el lugar donde estuvo situada la primitiva ciudad de Santa Fe. En esta campaña los minuanes hicieron frente al comandante Frutos en el lugar que comenzó a llamarse cerro de la Matanza, que luego sería la ciudad de Victoria, lugar de uno de los últimos combates.

Otra expedición de Vera Mujica en enero de 1752 sobre la costa del río Uruguay, tomó prisioneros a 53 charrúas que fueron repartidos entre los expedicionarios para su servidumbre. Las expediciones de Vera Mujica dejaron libre de indígenas el territorio que comenzó a ser ocupado por terratenientes.

El 26 de abril de 1769 el cabildo de Santa Fe designó a Francisco Aldao como administrador de los pueblos de indios de Paraná y Uruguay, remplazándolo el 8 de agosto de 1769 por Antonio Martínez como administrador de los pueblos y naciones del Paraná y Uruguay.

Indígenas misioneros

Hernandarias, como gobernador de Asunción y luego de Buenos Aires, condujo varias expediciones al suelo entrerriano, la primera en 1607. Cuando acampó en la zona de Sauce de Luna encontró indígenas misioneros que hablaban el castellano.

Desde 1650 los indígenas de las misiones de la Compañía de Jesús en el río Uruguay medio, cuya misión principal era la Reducción de Yapeyú, operaron una fábrica de cal en el lugar denominado Vuelta de San José, luego conocido como Calera de Barquín.

Según el jesuita Guillermo Furlong Cardiff en su obra Cartografía Jesuítica del Río de la Plata, al estudiar mapas de la Compañía: mapa VIII de 1722 marcado 6, H; mapa XV de 1732 marcado 6, H; mapa XV de 1749 marcado 9, D; se encuentra en ellos en la margen occidental del río Uruguay la palabra “Ytú” (salto en idioma guaraní, mientras que salto de aguas es “ytuí”) y sobre la margen oriental la palabra “Salto” en unos y “Arrecife” en otros, que eran la referencia al accidente geográfico. Lo cual interpreta que existía un paradero llamado Ytú por lo menos desde la fecha del primero de los mapas en 1722 en el emplazamiento actual de la ciudad de Concordia.El teniente cura de la estancia de Jesús del Yeruá, padre Carlos Molina, informó en 1806 que en una expedición de Yapeyú en 1718 los jesuitas se establecieron en la región. Erigieron un oratorio puesto bajo la advocación de san Antonio de Padua custodiado por una pequeña guarnición de indígenas misioneros reducidos y plantaron los primeros naranjos.

En 1769 Francisco Bruno de Zavala como gobernador interino de los diez pueblos de las Misiones del Uruguay debió intervenir en un litigio entre los pueblos de La Cruz y Yapeyú, informando en esa ocasión a Bucarelli el 26 de noviembre de 1769 que el administrador civil y el nuevo párroco dominico de Yapeyú (Gregorio de Soto y fray Marcos Ortíz) le habían solicitado la propiedad de las tierras entre el río Miriñay y el arroyo Yuquerí Grande:

… que veean si haviendo me pedido merced del territorio que tenian Poblado desde el Miriñay hasta el Yuqueri por la costa septentrional del Uruguay no se lo havia concedido diciendoles que pediría la confirmacion de V. Exca, ó que la pidiessen ellos y que fuesen poblando para facilitar el transito desde el Salto Chico.

A partir de esa respuesta el pueblo de Yapeyú comenzó a establecer estancias en ese territorio. Zavala confirmó que había autorizado esa expansión en una carta al virrey Nicolás del Campo el 15 de junio de 1789:

… en el año de 69, para ajustar la diferencia que por un terreno tenían los pueblos de Yapeyú y La Cruz, considerando el servicio y gastos que habla hecho el primero en la expedición del Exmo. señor Don Francisco de Bucarelli y Ursúa, cuando practicó la expulsión de los Jesuítas, y que de tiempo anterior tenia sus embarcaciones en el Salto Chico del Uruguay, para que facilitaran los transportes, les concedí el terreno que hay desde el rio Miriñay hasta el arroyo Yuquerí que esta media legua más abajo del Salto Chico.

Como una gran creciente del río Uruguay destruyó el establecimiento del Salto Chico, así como también la comunidad de Yapeyú, el cabildo indígena de Yapeyú decidió el 20 de noviembre de 1769 que el pequeño poblado fuera reconstruido en la margen occidental y envió al regidor y cacique Ignacio Boyá para cumplimentar su decisión. Lo acompañaron el maestro carpintero Agustín Navarro y un contingente de operarios. El gobernador Bucarelli tomó a su cargo la fundación de San Antonio de Salto Chico en predios de la actual Concordia.

(…) se hará de firme una población con capilla, casa y almacenes, para habitaciones de los naturales y pasajeros, para asegurar las haciendas que van y viene (…) para cuya determinación se ha despachado, bien instruido, a un regidor Don Ignacio Boyá y a Don Agustín Navarro, con gente correspondiente y herramientas (…)

Para comercializar el excedente de la producción misionera, cuyo principal artículo era la yerba mate, en 1769 se decidió adoptar la ruta del río Uruguay (o ruta oriental de la yerba mate) como la más cómoda y directa a Buenos Aires desde las Misiones. Los cargamentos eran reunidos en Yapeyú y desde allí seguían por carreta hasta el salto Chico, quedando establecida desde entonces por el actual territorio argentino la Ruta al Salto. El embarcadero fue utilizado como punto de embarque y desembarque debido a que los saltos Grande y Chico en el río Uruguay impedían la navegación hacia Yapeyú. Salto Chico fue el primer núcleo urbano de la región entrerriana del Uruguay, pero poco después una epidemia de viruela diezmó a la población de Yapeyú y la ruta oriental de la yerba mate fue abandonada, en beneficio de la occidental por el río Paraná.

Luego de inspeccionar lo que había quedado de la ruta al Salto tras la epidemia de viruela, en 1776 el teniente gobernador de Yapeyú, Juan de San Martín, fundó 4 estancias al sur del río Miriñay, entre ellas Concepción de Mandisoví (en las cercanías de la actual ciudad de Federación) y Jesús del Yeruá (luego Colonia Yeruá), restaurándose la ruta oriental de la yerba mate y el puerto de San Antonio del Salto Chico para embarcar las mercaderías que llegaban por tierra desde Yapeyú. Entre 1778 y 1782 la zona quedó efectivamente poblada e integrada en la gobernación de las Misiones Guaraníes, cuyo límite sur se consolidó en el arroyo Yeruá.

El geógrafo Francisco de Aguirre escribió en su Diario de viaje que el El Puerto de San Antonio es en el día un pueblito regular, tiene administrador desde 1781 … los indios viven de sus propias posesiones. Señala además que para 1780 ya tenía una capilla y en 1784 una escuela. En 1783 fue designado un administrador español, a cargo de las actividades mercantiles y el ordenamiento del pueblo

De acuerdo a un inventario de 1784 la comunidad de Yapeyú poseía tres barcos que hacían la travesía regular entre San Antonio del Salto Chico y el Riachuelo de Buenos Aires: las goletas Nuestra Señora de Dolores y San Juan Bautista y el bergantín Nuestra Señora de los Santos Reyes con 12 tripulates. Estos barcos tenían patrones españoles y tripulantes guaraníes. Para la ruta terrestre poseía 40 carretas y 2 carretones.​ Además de yerba mate, el tráfico incluía tabaco, lienzos, algodón, cueros vacunos, caballares y de nutrias, los cuales llegaban en tropas de carreta hasta el Salto Chico.

El comisionado real Andrés de Oyarvide, quien menciona la población del Salto, dice en su Memoria Geográfica de 1789 que encontró:

(…) sobre una punta de lomada arenisca y de piedra sobre la orilla occidental del Uruguay, donde habitan unas doce familias del pueblo de Yapeyú, últimos restos de la primitiva población.

Para solucionar la disputa entre correntinos y misioneros en la zona de Curuzú Cuatiá, el virrey Avilés dispuso el 18 de enero de 1800 una línea limítrofe para las Misiones que partiendo de los esteros del Iberá, pasaba por la planicie del Paiubre y continuaba por la divisoria de aguas entre el río Corriente y el río Uruguay, luego tocaba las puntas del arroyo Tunas y del río Gualeguay hasta alcanzar el río Uruguay en el Salto Chico.

Luego de producida la Revolución de Mayo de 1810 en Buenos Aires la Primera Junta elevó a los indígenas a la misma categoría que los españoles y criollos, finalizando el régimen de las reducciones.

De paso en su expedición al Paraguay, desde Curuzú Cuatiá el general Manuel Belgrano dictó un decreto el 16 de noviembre de 1810 organizando el pueblo de Mandisoví con un amplio ejido:

Que la jurisdicción del Pueblo de Mandisoví empiece desde el Uruguay hasta la punta del Arroyo Timboy; desde aquella hasta la entrada del Arroyo de la Tunas en el Mocoretá; de ésta se continuará la línea hasta las puntas del Arroyo Basualdo; se seguirá éste hasta el Guayquiraró, y luego la costa del monte Grande hasta el Arroyo de Diego López que enfrenta con el Curupí; de éste se continuará a la barra del Arroyo Lucas que entra en el Gualeguay, de aquel a la Cuchilla que divide las aguas vertientes a los Yuquerís; de dicha cuchilla hasta las puntas del Gualeguaycito el cual se continuará hasta el Uruguay.

Adjudicó a los 650 pobladores la propiedad de los terrenos que ocupaban. La comarca contaba con 26 000 cabezas de ganado. San Antonio del Salto Chico siguió dependiendo del cabildo de Yapeyú.

Al regresar de la campaña al Paraguay Belgrano pasó la noche del 6 de abril de 1811 en Mandisoví, nombrando como primer alcalde del pueblo y comandante de milicias a Pablo Areguatí.

En 1813 durante el gobierno del teniente gobernador Bernardo Pérez Planes, quien gobernó en Misiones entre 1812 y 1814, se produjo la rebelión de los partidarios del general José Artigas encabezados por Domingo Manduré y por el cura párroco de Mandisoví, fray José Leonardo Acevedo. El 23 de julio de 1820 Francisco Ramírez derrotó a las fuerzas del general José Gervasio Artigas al mando de Matías Abacú en el combate de Mandisoví.

El despoblamiento drástico ocurrido en toda la alta cuenca del Uruguay produjo también la desaparición de los pueblos y postas que servían de apoyo al camino tradicional. Quedaron destruidos y abandonados Santo Tomé, La Cruz, Yapeyú y las estancias de la “ruta al Salto”, con excepción de Mandisoví. Junto a esto, en junio de 1820, por su parte, San Antonio del Salto Chico sufrió un éxodo total de sus moradores guaraníes artiguistas ante la derrota de su líder ante Francisco Ramírez, y se refugiaron en la vecina orilla de la Banda Oriental atraídos por el exjefe artiguista de Mandisoví, Domingo Manduré. Éste se había pasado al bando portugués y recibido de Carlos Federico Lecor el grado de teniente coronel y comandante de un pueblo de emigrados guaraníes. Durante la República de Entre Ríos, fundada por Ramírez en 1820, los territorios misioneros al sur del río Mocoretáse integraron definitivamente en Entre Ríos, como parte del departamento del Uruguay, siendo remitidas algunas familias para repoblar “El Salto”.

El 6 de mayo de 1830 los habitantes guaraníes de Bella Unión en el Uruguay solicitaron al gobierno entrerriano afincarse en Mandisoví. Tras ser autorizados, el traslado fue supervisado por el comandante departamental Taborda a la villa de Mandisoví, pero el 26 de julio de 1832 las 99 personas fueron trasladadas a punta Gorda, siendo comandante Mariano Barrios. Allí fue fundado el pueblo Diamante por ley del 27 de febrero de 1836.

A causa de la despoblación debida a las guerras, Justo José de Urquiza decidió el traslado del pueblo de Mandisoví. El 20 de marzo de 1847 el comandante Manuel Antonio Urdinarrain, delineó el nuevo Pueblo de la Federación.

Supervivencias culturales

En Entre Ríos existen grupos de descendientes de charrúas mestizados que se encuentran en proceso de recuperación cultural. Se creó la Coordinadora de Comunidades Charrúas de Entre Ríos (Codecha) con el apoyo de seis comunidades urbanas charrúas ubicadas en Villaguay (Comunidad charrúa del Pueblo Jaguar), Paraná (Onkaiujmar), Maciá(Comunidad Gue Guidai Bera), Concordia (Salto Chico), Federal (Comunidad Charrúa) y Sauce de Luna (Comunidad Sauce).

Un pequeño grupo no organizado de descendientes charrúas se halla en la provincia del Chaco, en donde sus ancestros se refugiaron luego de la Rebelión Jordanista.

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, dio como resultado que se reconocen o descienden en primera generación del pueblo charrúa 676 personas en la provincia de Entre Ríos. De los cuales ninguno reside en comunidades indígenas. En toda Argentina se autorreconocieron 4511 charrúas, ninguno viviendo en comunidades.

El censo de 2010 dio como resultado que en Entre Ríos 13 153 personas se consideraron descendientes de indígenas.

es.wikipedia.org

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