El Gorrión

Cuentan que el gorrión, cuando llegó a estas tierras causó cierta admiración entre los otros pájaros

Cuentan que el gorrión, cuando llegó a estas tierras causó cierta admiración entre los otros pájaros

El Gorrión nuestro visitante diario en campos, casas, ciudades, habitante de lujo en todos los lugares de nuestra argentina.

leyenda del Gorrión

Cuentan que el gorrión, cuando llegó a estas tierras causó cierta admiración entre los otros pájaros, por sus colores brillantes y aterciopelados que por entonces así los tenía, tan solo el picaflor podía competir con él. Al poco tiempo se lo veía en todas partes, audaz e insolente. Tiraba a otras aves del lugar que ocupaban, se apoderaba del alimento de otras, y hacía mil pillerías.

A tal punto llegaron las cosas, que se pidió una reunión de todas las aves con la presidencia del cóndor, para decidir si al gorrión se lo expulsaba o se lo aceptaba integrando la comunidad. La asamblea en pleno comenzó a deliberar. Unos decían que el gorrión los había desalojado  de los lugares que ellos ocupaban desde toda la vida, otros se quejaban de que les habían quitado el nido. Entre éstos estaba sobre todo la golondrina, que había regresado de su migración y halló el nido ocupado por gorriones.

Éste decía que era un luchador, aquél, un gritón que ni cantar sabía. Pero también se oyeron voces de defensa, el gorrión es un pajarito útil para el labrador por la cantidad de insectos que come, porque ahuyenta las plagas y porque el labrador puede trabajar tranquilo cuando los huertos son visitados por los gorriones.

En este sentido decían que en un país de Europa,  y citaban el nombre, se aprecia tanto el gorrión, que se le ponen cestos y cajas a los pies de los árboles, para que allí aniden los huevos y críen los pichones.

El pleito parecía enredado, y la primera votación salió empatada. Se dejo la reunión para quince días más tarde, oportunidad en que la decisión sería definitiva, y en caso de empate, el presidente decidiría. En la siguiente reunión comenzaron con más ardor que la vez anterior las presiones en contra del gorrión, y la suerte parecía echada en su contra. Ahora casi todos se inclinaban por la expulsión.

Sin embargo todavía desde el fondo del salón surgió una voz, que dijo:
– No sólo por los beneficios que reporta a la agricultura debo defender el gorrión, sino también por lo decidido y valiente que es.
Este defensor, contó que en cierta oportunidad un gran escritor iba caminando con su perro por un bosquecillo, cuando de improviso cayó delante de él un pichoncito de gorrión.

El perro enseguida se acercó a él pero de pronto vio descolgarse de un árbol cercano, como una flecha, a la gorriona, que se plantó frente al perro y puso tanto ardor defendiendo a su pequeño, que el animal acabó por buscar refugio junto a su amo. Sólo el amor, el amor de un gorrión, es capaz de tales proezas de heroísmo.

La asamblea quedó un momento en silencio, pero poco a poco empezaron otra vez a alzarse las voces que pedían la condena. Y en eso estaban cuando de pronto apareció, como un rayo de luz, el picaflor, y a quien todas las aves consideraban y mimaban, teniéndola casi como la mascota del reino alado.

Revoloteó velozmente, pidió que antes de votar,  se la escuchara:

– ¿Qué pasa? ¿Qué te sucede?  – preguntó el cóndor, con su voz ronca .

– Quiero que me escuchen un minuto, señor, antes de votar.

– Concedido. Habla.

– Es muy poco, pero muy importante, lo que tengo que decir. Solo que si ustedes aún me ven vestido con todos los colores del arco iris, se lo debo precisamente al gorrión. Él me ha salvado de ser en estos momentos un pájaro sin brillo y sin ninguna distinción… Resulta qué Añá, el dios del mal, echó en mi bañera un líquido con el cual me hubiera desteñido por completo.

– ¿ Porqué hizo eso ? – preguntó el cóndor.

– Porque dice que mis colores le hieren la vista.

– Comprendo. Sigue.

– Entonces, el gorrión, que se mete en todas partes y de todo se entera, vio lo que pretendía Añá, y me avisó. Pero yo, conociendo lo bromista que es, no quise hacerle caso; y ya estaba a punto de bañarme, cuando el me detuvo. Espera me dijo:

– primero me mojaré yo, y luego lo harás tú y sin esperar repuesta, se zambulló en las aguas de baño. Grande fue mi sorpresa cuando lo vi salir completamente descolorido, había perdido todos sus colores brillantes, y tomó este tinte marrón con que ustedes lo están viendo… Esa es la historia que quería contarles para que sepan apreciar el bondadoso espíritu de sacrificio de un compañero. Y ahora, ya pueden votar.

Todas las aves aplaudieron al gorrión y decidieron por unanimidad que se quedara compartiendo este mundo de las aves.

Autor: Desconocido.

Rating: 5.0/5. From 11 votes.
Please wait...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *